Ana y esl regalo de cumpleaños posterior

Ana y esl regalo de cumpleaños posterior
Ana y el regalo de cumpleaños posterior

Una semana después de haber recibido mi regalo de cumpleaños “por adelantado”, es decir, luego de haber sido sodomizada en mi propia casa por un perfecto desconocido, la Empresa para la cual trabajaba Víctor organizó una gran reunión social, a la cual asistimos invitados.

Esa noche decidí vestirme de manera más conservadora, en la fiesta iban a estar presentes todos los compañeros de Víctor y uno de ellos era quien había estado esa tarde en mi casa, luego de llevarse el celular de mi marido…

La fiesta se puso un poco aburrida cerca de la medianoche. Habíamos bailado y bebido unos cuantos tragos, cuando dejé a Víctor conversando con sus colegas y me dirigía a buscar un baño.

Estaba retocándome el maquillaje frente al espejo, cuando la puerta del baño se abrió y un hombre entró sonriendo. Le dije que estaba ocupado, pero sonrió más todavía.

“Hola perrita, todavía te arde la cola??” Me preguntó, poniéndose serio.
No entendí a qué se refería, pensando que me había confundido con otra mujer…
“Qué pasa, no te gustó el regalo de cumpleaños que te hice por adelantado?”

Quise pegarle en la cara con un cepillo que tenía a mano, comprendiendo que ese tipo era quien me había sodomizado en casa, pero en dos segundos me doblegó y quedé apoyada contra el lavatorio, sintiendo todo el peso de su cuerpo sobre el mío.

Me inmovilizó y volvió a susurrarme al oído:
“Te gustó perrita, mi verga en tu cola, ahora viniste aquí por más”.
Le dije que era un hijo de puta abusador, pero me cerró la boca en un beso de lengua imposible de evitar. Su calor me fundió de manera instantánea. Ya no pude resistir.

Me hizo girar frente a él y me levantó por mi cintura, apoyándome sobre el lavatorio.
En un rápido movimiento me hizo abrir los muslos con sus manos y enseguida sentí que sus dedos acariciaban mi vulva a través de mi breve tanga de algodón, la cual se humedeció de inmediato.

“Ya lo sabía, perrita. Apenas te toco ya estás chorreando a mares, muy caliente”

Sentí sus dedos deslizarse un poco más y de repente el ruido de mi tanga desgarrándose. Ahora sentía un poco de aire correr sobre mis labios vaginales desnudos, los tenía ya dilatados y algo humedecidos.

“Tu culo fue sensacional, nena, ahora voy a probar tu conchita”. Dijo, besándome.

No me dio más tiempo para reaccionar. Todavía con sus labios contra los míos, se impulsó hacia adelante y su verga me llenó por completo, llegando hasta el fondo de mi concha en una sola embestida. Se separó y me miró directo a los ojos.

“Qué concha tan húmeda y caliente, perrita, me encanta”. Dijo sonriendo.
“Hijo de puta, me estás matando con esa verga” Le respondí sollozando.
Era verdad, su verga me estaba taladrando sin piedad y yo no podía hacer nada para resistirme a eso, me encantaba; sentía que realmente iba a ser suya cada vez que él así lo quisiera.

Me tuvo más de cinco minutos cogiéndome en esa posición, su pija dura entrando y saliendo de mi concha a un ritmo infernal, mientras me traspasaba con una mirada de fuego. De repente mi primer orgasmo me sorprendió casi sin darme cuenta, acabé entre sus brazos, ocultando mi cara de placer en su hombro para no parecer tan entregada.

Él lo notó naturalmente y todavía me bombeo un poco más, prolongando su propio placer, Luego se salió suavemente, se sentó sobre un pequeño banco y me ordenó que cabalgara sobre él.
No tuvo que insistir; pasé una pierna a cada lado de su cuerpo y fui descendiendo sobre esa verga demoledora, sintiendo como volvía a llenarme.
Cabalgué sobre él durante un buen rato, hasta sentir que otro orgasmo subía desde mi concha hasta explotar en mi cabeza. Esta vez me eché hacia atrás, mientras el hombre me sostenía por la cintura y seguía bombeándome sin piedad.

Por último me levantó en andas, sosteniéndome por mis caderas y me apoyó contra la pared, embistiendo luego a fondo con su verga, hasta robarme un tercer orgasmo, que fue el más increíble de todos.
Yo estaba en el aire, enredando mis piernas en sus caderas, cuando este volcán explotó por fin dentro de mi cuerpo.
El hombre se quedó unos instantes pegado a mi cuerpo y luego me levantó un poco, dejándome otra vez de pie en el suelo. Enseguida sus dedos hurgaron mi concha llena de semen y los sacó relucientes, con una mezcla de los fluidos de ambos.
Me hizo abrir la boca y metió sus dedos para que se los limpiara con mi lengua.

“Tu concha estuvo también sensacional, tanto como tu culo, perrita mía” Dijo triunfante
“Vas a ser mía cuando yo quiera, cada vez que tu marido salga de viaje, voy a ir a tu casa a cogerte como se debe… entendido?”

Entre jadeos le dije que era suya y que podía cogerme cuando se le antojara.

“Víctor va a estar fuera por un par de días a partir del martes. Vas a esperarme esa tarde en tu casa, vestida de puta y con la cola bien lubricada para mi pija” Ordenó.

Cerré los ojos y asentí, no tenía otra opción posible. Al abrirlos ya había desaparecido.

Regresé al salón para encontrarme con mi adorado Víctor. Mi nuevo amante estaba junto a él. Mi esposo estaba exultante, feliz…

“Ah, mi amor” Me abrazó sonriendo. “Quiero presentarte a Daniel, nuestro Gerente Comercial, él fue quien me dejó incomunicado en tu cumpleaños, cuando se llevó mi celular por error… a veces es muy distraído…”

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